
CARTEIA. PRIMERA COLONIA ROMANA EXTRAPENINSULAR EN LA BAHIA
El Enclave Arqueológico de Carteia, asentado estratégicamente en el arco de la Bahía de Algeciras, constituye uno de los hitos constitucionales más trascendentales de la expansión de la República de Roma. Refundada en el año 171 a.C. tras la petición de cuatro mil hijos de soldados romanos y mujeres hispanas, se alzó como la primera colonia de derecho latino establecida fuera del suelo itálico. Bajo el nombre oficial de *Colonia Libertinorum Carteia*, esta próspera urbe marítima e industrial dominó las rutas comerciales del Estrecho de Gibraltar mediante su ceca propia y una potentísima producción de salazones y *garum*.
ROMA
El Estrecho de Gibraltar ha constituido, desde los albores de la navegación precristiana, uno de los nudos geopolíticos, económicos y militares más trascendentales del globo terrestre. En el corazón de este escenario geográfico, abrazada por las aguas de la actual Bahía de Algeciras y flanqueada por la desembocadura del río Guadarranque, se alza el Enclave Arqueológico de Carteia. Pese a que la geografía administrativa actual adscribe los restos al término municipal de San Roque, la urbe primigenia controló todo el arco de la bahía, vinculándose directamente a la dinámica portuaria e histórica de la zona de Algeciras.
Carteia no representa únicamente una sucesión de estructuras edilicias superpuestas por el devenir del tiempo; encarna un hito constitucional e histórico sin parangón en los anales de la expansión de la República de Roma. En el año 171 a.C., este asentamiento se transformó en la primera colonia latina fuera de los confines del suelo itálico, recibiendo la denominación oficial de Colonia Libertinorum Carteia. Su subsuelo, en gran parte sepultado aún por la arena y la historia, custodia las huellas de marinos fenicios, comerciantes púnicos, legionarios romanos, guarniciones visigodas, conquistadores islámicos y, en una pirueta final del destino, fortificaciones del siglo XX. El análisis exhaustivo de su devenir histórico, su entramado urbanístico, su estructura sociojurídica y su declive nos permite reconstruir los entresijos de una metrópoli que, durante centurias, dominó las rutas comerciales entre el Mediterráneo y el ignoto Océano Atlántico.
El Contexto Geográfico: Un Enclave Estratégico Intercontinental
La ubicación de Carteia responde a un diseño geopolítico milimétrico, condicionado por los factores geomorfológicos y marítimos que definen el Círculo del Estrecho. La ciudad se asentó sobre una suave elevación conocida hoy como el Cerro del Prado y sus estribaciones adyacentes, una plataforma costera que garantizaba tanto una defensa natural eficiente como una visibilidad óptima de las aguas de la bahía, el imponente Peñón de Gibraltar (Mons Calpe) y la vecina costa septentrional africana (Mons Abyla).
Este emplazamiento ofrecía tres ventajas estratégicas fundamentales que explican su pervivencia a lo largo de los siglos:
El Sistema Portuario Fluvio-Marítimo
La desembocadura del río Guadarranque constituía un estuario natural de profundas aguas navegables en la antigüedad. Los navíos comerciales podían adentrarse en el cauce fluvial, quedando a resguardo de los violentos e impredecibles vientos de levante y poniente que azotan el Estrecho de Gibraltar. Este doble acceso (bahía abierta y puerto fluvial abrigado) convirtió a Carteia en una escala obligada para las flotas que realizaban la navegación de cabotaje desde el Atlántico (las rutas del estaño de Britania y la plata de Gades) hacia los grandes centros de consumo del Mediterráneo central.
El Control de las Rutas Terrestres
Desde el punto de vista terrestre, el asentamiento controlaba los accesos hacia el interior de la península ibérica a través del valle del río Guadarranque, conectando de manera directa con las ricas zonas agrícolas y mineras de la Hispania Ulterior. Posteriormente, el trazado de la Vía Augusta consolidaría este eje de comunicaciones, situando a Carteia como un nudo terminal de vital importancia.
Riqueza Ecológica e Industrial
El entorno geográfico inmediato proporcionaba una abundancia inusitada de recursos marinos. Las corrientes del Estrecho arrastraban anualmente inmensos bancos de atún rojo en sus procesos migratorios, base fundamental para el desarrollo de una potentísima industria pesquera y de salazón. Asimismo, las colinas circundantes ofrecían madera de alta calidad para la construcción naval y arcillas idóneas para la fabricación de las ánforas destinadas a la exportación de las mercancías locales.
Orígenes Prerromanos: De la Presencia Fenicia al Auge Púnico
La ocupación humana del entorno de Carteia hunde sus raíces en la prehistoria, pero la verdadera fisonomía urbana del enclave comenzó a fraguarse a partir de las oleadas colonizadoras de los pueblos del Mediterráneo oriental.
El Preludio Fenicio: El Cerro del Prado
Durante el siglo VII a.C., los navegantes fenicios, procedentes principalmente de Tiro y asentados ya sólidamente en Gadir (Cádiz), identificaron el potencial de la Bahía de Algeciras. Sin embargo, este establecimiento primigenio no se ubicó exactamente en el solar arqueológico de Carteia, sino unos dos kilómetros al noroeste, en el denominado Cerro del Prado.
Aquel asentamiento fenicio funcionó como un emporio comercial de naturaleza pacífica, destinado al intercambio de manufacturas orientales, cerámicas de lujo, textiles purpúreos y objetos de bronce por los metales preciosos que las poblaciones indígenas del interior de la Baja Andalucía extraían de las cuencas mineras. Las recientes prospecciones y excavaciones han demostrado la existencia de estructuras de almacenamiento y defensas menores que evidencian la solidez de esta comunidad mercantil.
La Fundación Púnica de Carteia
Hacia el siglo IV a.C., el panorama geopolítico del Mediterráneo occidental experimentó una transformación radical con el ascenso de Cartago como potencia hegemónica. Los púnicos, herederos directos de la tradición comercial fenicia pero dotados de una vocación de control territorial y militar mucho más agresiva, decidieron trasladar el centro de gravedad de la zona. Abandonaron paulatinamente el Cerro del Prado y fundaron una nueva y monumental planta urbana junto a la misma desembocadura del río Guadarranque: nacía así la Carteia propiamente dicha.
La Carteia púnica se concibió desde sus inicios como una plaza fuerte fortificada y un puerto militar de primer orden. Los cartagineses dotaron a la urbe de una imponente muralla construida según los cánones de la arquitectura helenística y púnica, caracterizada por el uso de potentes sillares de piedra arenisca local y un sistema defensivo de casamatas. Este recinto murado no solo protegía las viviendas y los templos del interior, sino que ponía a salvo los astilleros y los muelles donde recalaba la flota púnica.
Bajo el dominio cartaginés, la ciudad intensificó la explotación de los recursos marítimos y consolidó un santuario religioso de gran devoción, dedicado probablemente a Melkart (asimilado posteriormente por los romanos como Hércules). Este centro sagrado actuaba como garante de las transacciones comerciales y reforzaba el papel de la ciudad como aglutinador de las distintas etnias que confluían en el Estrecho.
El Hito del Año 171 a.C.: La Primera Colonia Latina Extrapeninsular
El destino de Carteia cambió de manera irreversible con el estallido de la Segunda Guerra Púnica (218-201 a.C.). Tras la expulsión definitiva de las fuerzas cartagineses de la península ibérica por parte de las legiones de Publio Cornelio Escipión el Africano, Roma procedió a la anexión formal de los territorios conquistados, dividiéndolos en dos provincias: Hispania Citerior e Hispania Ulterior. Carteia quedó integrada en esta última, iniciando un proceso de cohabitación entre la población púnico-turdetana local y las guarniciones militares romanas destacadas en la zona.
Sin embargo, el acontecimiento que grabó el nombre de Carteia con letras de oro en la historia jurídica y política de Occidente tuvo lugar unas décadas más tarde, en el año 171 a.C. El historiador romano Tito Livio, en su monumental obra Ab Urbe Condita (Libro XLIII, 3), relata con extraordinaria precisión este suceso:
"Una delegación de un tipo nuevo de hombres se presentó ante el Senado de Roma. Eran más de cuatro mil individuos que afirmaban ser hijos de soldados romanos y de mujeres hispanas, nacidos durante los años de la guerra y la ocupación. Reclamaban un estatuto jurídico claro y una ciudad donde establecerse legalmente, dado que, al no existir el conubium (derecho al matrimonio legal entre romanos y extranjeras), se encontraban en un limbo social y legal, carentes de la ciudadanía paterna y de derechos plenos sobre las tierras que habitaban."
La Ficción Jurídica del Senado
La petición de este contingente humano supuso un monumental reto jurídico para los magistrados y senadores romanos. Otorgarles la ciudadanía romana plena sentaría un precedente considerado peligroso por la élite patricia, mientras que ignorar la reclamación de cuatro mil hombres jóvenes, criados en ambientes militares y fuertemente arraigados en Hispania, constituía un foco evidente de inestabilidad y potencial rebelión.
La respuesta del Senado romano fue una genialidad de la praxis político-jurídica republicana: recurrieron a una audaz ficción legal. Decretaron que aquellos hombres fuesen asimilados a la condición jurídica de libertini (hijos de esclavos manumitidos, es decir, de libértos). Al saltar artificialmente una generación en su estatus legal, el derecho romano permitía otorgarles la ciudadanía latina, un peldaño inmediatamente inferior a la ciudadanía romana que concedía derechos comerciales (ius commercii) y de migración, pero limitaba ciertos derechos políticos superiores.
La Constitución de la Colonia
El dictamen del Senado ordenó que los habitantes preexistentes de Carteia que desearan permanecer en la ciudad debían registrarse y sumarse a la nueva entidad comunitaria, adjudicándose tierras a los nuevos colonos de manera proporcional a su rango. La urbe fue refundada oficialmente bajo el nombre de Colonia Libertinorum Carteia.
Este acto administrativo convirtió a Carteia en la primera colonia de derecho latino fundada fuera del territorio continental de Italia. Este modelo de asentamiento serviría, en las centurias posteriores, como el patrón urbanístico y legal predilecto por Roma para expandir su cultura, asimilar a las poblaciones locales y consolidar la romanización de los vastos territorios del Imperio de manera pacífica y estructurada.


La Carteia Republicana e Imperial: Auge, Monedas y Conflictos Civiles
Tras su constitución como colonia latina, Carteia experimentó un desarrollo económico deslumbrante que se tradujo en una profunda transformación de su fisonomía urbana y en una presencia constante en las crónicas de la República.
El Privilegio de la Ceca Propia
Uno de los testimonios más fidedignos de la pujanza económica de la ciudad fue la concesión del derecho de acuñación de moneda propia. La ceca de Carteia emitió abundantes series de ases, semises y cuadrantes de bronce. La iconografía de estas monedas constituye un documento histórico excepcional que refleja la dualidad cultural de la colonia y su estrecha vinculación con el mar.
En los reversos y anversos de las monedas carteienses es habitual contemplar la efigie de Júpiter o del Hércules-Melkart coronado de laurel, conviviendo con motivos netamente marineros como proas de galeras romanas, delfines entrelazados con tridentes, timones y el característico atún, símbolo de la riqueza industrial de la bahía. La leyenda CARTEIA grabada en los cuños certificaba la autonomía administrativa de la que gozaban sus magistrados locales (los duoviros).
Iconografía de las Acuñaciones de Carteia: [Anverso: Efigie de Hércules/Melkart / Júpiter] ---> [Reverso: Proa de Galera / Delfín / Atún] └───> Leyenda: "CARTEIA" (Autonomía y Ceca)
El Epicentro de las Guerras Civiles Romanas
A finales del siglo I a.C., la República de Roma se desangraba en las sangrientas guerras civiles que enfrentaron a las distintas facciones de la oligarquía senatorial. Debido a su valor portuario y militar, Carteia no pudo sustraerse a estos conflictos y se convirtió en una pieza clave del tablero estratégico en el transcurso de la guerra entre Cayo Julio César y los hijos de Pompeyo el Grande (Cneo y Sesto Pompeyo).
La población de Carteia, vinculada tradicionalmente por lazos de clientela política a la causa pompeyana, ofreció un apoyo decidido a las fuerzas de Cneo Pompeyo. Tras la decisiva y brutal batalla de Munda (45 a.C.), en la que las legiones de Julio César aplastaron definitivamente a las huestes pompeyanas, Cneo Pompeyo huyó gravemente herido y buscó refugio en el puerto de Carteia para abordar su flota.
Sin embargo, al constatar la inminente llegada de las vanguardias cesarianas y temiendo las represalias del futuro dictador, una facción de los ciudadanos de Carteia traicionó a Pompeyo, desencadenando una escaramuza violenta dentro de los propios muelles de la ciudad. Pompeyo logró escapar momentáneamente hacia la costa, donde finalmente fue alcanzado y ejecutado por las tropas de César.
La represalia de Julio César contra la ciudad por su inicial alineamiento pompeyano se tradujo en sanciones económicas y en la pérdida temporal de ciertos privilegios fiscales. No obstante, la vitalidad comercial de su puerto impidió que la colonia se hundiera en el ostracismo.
El Ocaso Político bajo el Principado de Augusto
Con el advenimiento del Imperio y la consolidación de Octavio Augusto como Princeps (27 a.C.), la geopolítica del Estrecho de Gibraltar experimentó un rediseño radical. Augusto consideraba que Carteia mantenía un sustrato ideológico remanente excesivamente filorerepublicano y proclive a la deslealtad.
Para contrarrestar la influencia comercial y militar de la vieja colonia, el emperador impulsó de forma decidida la creación y promoción de nuevos enclaves urbanos de confianza imperial directa en el arco del Estrecho, destacando especialmente la fundación de Iulia Traducta (asentada en el actual tejido urbano de Algeciras) e Iulia Ioza (Tarifa). Esta política de promoción de ciudades competidoras relegó paulatinamente a Carteia de los círculos de favor imperial, orientando la economía de la urbe hacia una dimensión eminentemente industrial y pesquera durante el Alto Imperio.
El Entramado Urbanístico y Arqueológico: La Ciudad Resucitada
Las excavaciones arqueológicas iniciadas con rigor científico a mediados del siglo XX —destacando los trabajos pioneros del arqueólogo Julio Martínez Santa-Olalla y las campañas sistemáticas de las universidades andaluzas y madrileñas en las décadas posteriores— han sacado a la luz la fisonomía monumental de la colonia romana, confirmando la magnificencia que describían las fuentes literarias clásicas.
La topografía de Carteia se organiza según los dictámenes clásicos del urbanismo romano, adaptado a las pendientes naturales del Cerro del Prado. El espacio urbano se estructuró a partir de dos grandes ejes viarios ortogonales (el Cardo Maximus y el Decumanus Maximus), pavimentados con grandes losas de piedra arenisca y dotados de una compleja red de alcantarillado subterráneo que evacuaba las aguas residuales hacia el mar.
El recorrido detallado por sus principales monumentos visibles nos permite comprender el día a día de sus habitantes:
El Complejo Monumental del Foro
El Foro constituía el corazón político, administrativo y religioso de la Colonia Libertinorum. Ubicado en la zona más elevada y noble de la plataforma urbana, dominaba visualmente el puerto y el mar. Las intervenciones arqueológicas han delimitado un gran espacio rectangular porticado que albergaba los edificios esenciales para el gobierno local:
El Templo Romano Republicano
Es el edificio de carácter sagrado más antiguo e importante documentado en el enclave, datado a mediados del siglo II a.C. Sus dimensiones (aproximadamente 24 metros de longitud por 18 metros de anchura) dan testimonio de su envergadura. El templo se asentó directamente sobre las estructuras de un santuario de época púnica, escenificando la superposición cultural de Roma sobre Cartago.
Se alzaba sobre un imponente podium o plataforma de piedra de cerca de dos metros de altura para hacerlo visible desde la distancia. El acceso a la cella (el espacio interior que custodiaba las estatuas de las divinidades, probablemente la Tríada Capitolina: Júpiter, Juno y Minerva) se realizaba a través de una monumental escalinata frontal enmarcada por dos salientes laterales de sillería almohadillada.
El Edificio Monumental Augústeo
Yuxtapuesto al templo republicano se alza un gran edificio de época del emperador Augusto, caracterizado por una fastuosa escalinata de acceso labrada con sillares de una calidad excepcional. Aunque su funcionalidad exacta ha sido objeto de debate entre los investigadores, la suntuosidad de sus restos arquitectónicos (columnas de orden corintio, cornisas decoradas con relieves taurinos y bucráneos) sugiere que pudo albergar la sede del archivo de la ciudad (Tabularium) o el tribunal de justicia (Basilica).
Las Tabernae
Flanqueando los accesos al foro se disponían alineaciones de estancias cuadrangulares independientes conocidas como tabernae. Estos espacios funcionaban como comercios minoristas, oficinas de cambistas de moneda, notarías y talleres artesanales, dinamizando la vida cotidiana de los ciudadanos que acudían a realizar sus gestiones civiles.
Las Domus y el Tejido Residencial
La zona residencial de Carteia documenta la estratificación social de la colonia. Se han excavado estructuras correspondientes a los dos grandes modelos de vivienda del mundo romano:
La Domus de la Clase Aristocrática
Se localizan viviendas de grandes dimensiones pertenecientes a las familias de los magistrados y los ricos comerciantes de la industria del garum. Estas residencias siguen el esquema clásico de la arquitectura doméstica romana: un pasillo de entrada (fauces) que desemboca en un patio central porticado o atrio (atrium), dotado de una cisterna central o aljibe (impluvium) para recoger las aguas pluviales. Las habitaciones privadas (cubicula) y el despacho del cabeza de familia (tablinum) se distribuían en torno a este eje luminoso. Los suelos aparecieron pavimentados con mosaicos de motivos geométricos y marinos, y los muros mostraban restos de pinturas al fresco polícromas.
Las Insulae o Viviendas Populares
Compartiendo fachada con las grandes mansiones, se aprecian restos de insulae, bloques de viviendas multifamiliares divididos en pequeñas estancias de materiales constructivos más modestos (tapial, madera y mampostería simple). En ellas se hacinaba la población trabajadora de la ciudad: marineros, pescadores, obreros de las salazones y esclavos libres que constituían el motor económico de la colonia.
El Teatro Romano: Dimensiones de Rango Imperial
Uno de los descubrimientos más espectaculares del enclave es su monumental teatro, cuyas estructuras se apoyan aprovechando la pendiente natural del terreno para sustentar el graderío (cavea). Aunque gran parte de su perímetro permanece aún sepultado bajo los sedimentos, las excavaciones han revelado que nos encontramos ante uno de los teatros más colosales de la provincia de la Hispania Bética.
Ficha Técnica del Teatro Romano de Carteia: ┌───────────────────────────┬──────────────────────────────────┐ │ Parámetro Arqueológico │ Dimensión / Capacidad Estimada │ ├───────────────────────────┼──────────────────────────────────┤ │ Diámetro de la Cavea │ 78 metros │ │ Superficie del Graderío │ 2.500 metros cuadrados │ │ Aforo Estimado │ 5.200 espectadores │ │ Analogía Estructural │ Teatro Romano de Mérida │ └───────────────────────────┴──────────────────────────────────┘
El diámetro exterior de la cavea alcanza los 78 metros, una dimensión que lo sitúa al mismo nivel de representatividad que los grandes teatros de ciudades como Augusta Emerita (Mérida) o Malaca (Málaga). Se conservan en un estado excepcional la zona de la scaena (el escenario donde se desarrollaban las representaciones) y aproximadamente dos tercios del graderío original. Un aforo superior a los cinco mil espectadores indica claramente que el teatro de Carteia no solo daba servicio a los habitantes de la colonia, sino que actuaba como un foco de atracción cultural, lúdica y de propaganda política para todas las poblaciones y villas rústicas del entorno de la Bahía de Algeciras.
El Complejo Termal
Situado en las proximidades del foro, el edificio de las termas públicas constituía un espacio irrenunciable para la socialización, la higiene y el ocio de los carteienses. El complejo, que se mantuvo operativo de manera ininterrumpida desde el siglo I d.C. hasta bien entrado el siglo IV d.C., muestra la secuencia canónica del circuito de baños romanos:
Apodyterium: El vestuario donde los usuarios depositaban sus ropas.
Frigidarium: La sala de agua fría, dotada de piscinas revestidas de mortero hidráulico (opus signinum) para evitar filtraciones.
Tepidarium: La estancia de tránsito con ambiente templado.
Caldarium: La sala de baños calientes, que requería un sofisticado sistema de calefacción subterránea conocido como hypocaustum. Este sistema consistía en un doble suelo sostenido por pequeñas columnas de ladrillos pilaras (suspensurae) por entre las cuales circulaba el aire caliente procedente de los hornos exteriores (praefurnium).
La Potente Industria del Mar: Salazones, Garum y Comercio Marítimo
El verdadero motor que insufló vida y riqueza a Carteia a lo largo de las centurias fue su infraestructura industrial orientada a la explotación sistemática de los recursos del océano. Fuera del perímetro amurallado de la ciudad, alineadas a lo largo de la ribera del río Guadarranque y de la propia playa de la bahía, se extendían las factorías de salazón de pescado.
La Mecánica de la Producción de Salazones
Las excavaciones arqueológicas han sacado a la luz extensas baterías de piletas de salazón de planta cuadrangular o rectangular, excavadas en el terreno y cuidadosamente lucidas con mortero hidráulico para garantizar su estanqueidad. El proceso de producción seguía una metodología estricta:
Captura y Despiece: Los atunes y otros escombriformes capturados en las almadrabas de la bahía eran trasladados inmediatamente a las factorías, donde se procedía a su limpieza, evisceración y troceado.
Disposición en Piletas: Los pedazos de pescado se colocaban en el interior de las piletas alternando capas homogéneas de carne con capas de sal marina gruesa, extraída de las salinas cercanas.
Maceración: El pescado se dejaba macerar bajo el efecto de la sal durante un período de tiempo variable (varias semanas), hasta que la deshidratación garantizaba la perfecta conservación de la carne, transformándola en el cotizado salsamentum.
El Secreto del Garum
Además de los trozos de pescado salado, las piletas de Carteia producían la salsa más selecta, cara y demandada por los paladares más refinados de la aristocracia de Roma y las provincias: el garum.
El garum se elaboraba a partir de las vísceras, hígados y sangre de los atunes, combinados con pequeños pescados enteros (boquerones, sardinas o caballas) que se introducían en piletas o vasijas expuestas directamente a la acción del sol estival. Se añadían hierbas aromáticas locales (tomillo, orégano, hinojo) y una saturación de sal para evitar la putrefacción descontrolada, propiciando en su lugar una fermentación enzimática intensa.
El líquido resultante de este proceso de licuación era minuciosamente filtrado y clarificado, obteniéndose una salsa densa, de intenso sabor umami, que se utilizaba como condimento universal en la gastronomía romana alta.
El Transporte y las Rutas Comerciales: El Contenedor de la Antigüedad
Una vez elaborados los salsamentaria y el garum, se procedía a su envasado en grandes recipientes cerámicos: las ánforas. Carteia contó con sus propios centros de producción alfarera (figlinas) en las inmediaciones, especializados en la tipología anfórica formae de la zona del Estrecho (como las variantes Dressel 7-11 o las posteriores Almagro), diseñadas específicamente para el transporte estanco de productos marítimos.
Desde los muelles del río Guadarranque, millares de estas ánforas selladas con tapones de corcho o cerámica y marcadas con el sello del productor (tituli picti) eran estibadas en las bodegas de los barcos mercantes (naves onerariae). Estas naves zarpaban con rumbo a Ostia (el puerto de Roma), el limes militar del Rin y el Danubio —donde las salazones constituían un elemento indispensable en la dieta de los legionarios— o los florecientes mercados de la Galia y el norte de África. La riqueza generada por este comercio marítimo sustentó la monumentalización de la ciudad y mantuvo a Carteia plenamente integrada en la economía de escala del Imperio Romano.


Antigüedad Tardía y Transición Visigoda: El Repliegue Urbano
A partir de finales del siglo III d.C. y de manera más acusada durante los siglos IV y V d.C., el Imperio Romano se vio sumido en una profunda crisis estructural, caracterizada por la inestabilidad política, las incursiones de los pueblos germánicos y la ruralización de la sociedad. Carteia no fue inmune a este proceso de contracción económica y demográfica.
El Desmantelamiento de los Espacios Públicos
La crisis de los intercambios comerciales a larga distancia provocó el cierre paulatino de muchas de las factorías de salazón y una reducción drástica de los ingresos fiscales de la colonia. Los grandes edificios públicos del foro y las infraestructuras de ocio como el teatro y las termas dejaron de recibir el costoso mantenimiento que sufragaban las élites locales a través del Evergetismo (la donación de fortunas privadas para el bien público).
Durante este periodo tardorromano, los habitantes de la ciudad comenzaron a colonizar los antiguos espacios monumentales para darles usos estrictamente funcionales de supervivencia. El gran edificio de las termas y las estructuras del foro fueron compartimentados con toscos muros de mampostería para habilitar viviendas precarias o almacenes agrícolas. Asimismo, los elementos arquitectónicos nobles (columnas de mármol, capiteles, lápidas con inscripciones honoríficas) fueron desmontados de los templos y triturados en hornos de cal para la obtención de morteros baratos o reutilizados como material constructivo tosco.
La Conversión Espacial: De Termas a Basílica y Necrópolis
Con la progresiva implantación del cristianismo como religión oficial del Estado, el paisaje sagrado de Carteia se modificó sustancialmente. En los sectores colindantes al foro y sobre las estructuras desmanteladas de las termas, los arqueólogos han identificado los restos de un edificio de planta absidal que ha sido interpretado como una basílica tardorromana o paleocristiana.
Un elemento singular de este espacio es la presencia de una gran piscina o aljibe dotada de dos escalinatas contrapuestas en sus extremos. Las investigaciones apuntan a que esta estructura pudo ser reutilizada como una monumental pila bautismal para el rito del bautismo por inmersión, característico de los primeros siglos de la Iglesia. Los catecúmenos descendían por una de las escalinatas portando su antigua condición y ascendían purificados por la escalinata opuesta como nuevos miembros de la comunidad cristiana.
Circuito del Rito de Inmersión Paleocristiano (Aljibe de Carteia): [Escalinata de Acceso Occidental] --> Descenso del Catecúmeno (Condición Pagana) │ ▼ [Fondo de la Pila / Inmersión] --> Sacramento del Bautismo │ ▼ [Escalinata de Salida Oriental] --> Ascenso del Neófito (Condición Cristiana)
El Periodo Visigodo y la Necrópolis
A finales del siglo V d.C., los visigodos consolidaron su dominio político sobre la península ibérica, integrando las tierras del Estrecho en su entramado monárquico, tras breves periodos de disputa con el Imperio Bizantino, que llegó a controlar franjas de la costa sur andaluza. En esta fase visigoda, el tejido urbano de Carteia propiamente dicho prácticamente había desaparecido, quedando reducido a un asentamiento rural disperso de escasa entidad.
El testimonio arqueológico más rotundo de este periodo lo constituye una extensa necrópolis que ocupó los antiguos solares del complejo termal y los sectores colindantes. Las excavaciones han sacado a la luz decenas de enterramientos individuales orientados litúrgicamente, cuyas fosas estaban construidas mediante hileras de ladrillos y cubiertas con grandes tejas romanas (tegulae) dispuestas a doble vertiente (tumbas de cista).
Los estudios antropológicos de los restos óseos revelan una población dedicada a labores agrícolas ebanistas ebanisterías y pesqueras locales, con una alta incidencia de patologías degenerativas asociadas al esfuerzo físico duro. Los ajuares funerarios exhumados son de una sobriedad extrema, destacando los característicos jarritos de bronce de una sola asa y pequeños adornos personales (broches de cinturón calados, cuentas de collar de pasta vítrea) de adscripción netamente visigoda, datados entre finales del siglo VI d.C. y los albores del siglo VIII d.C.
La Llegada del Islam y la Edad Media: De Carteia a Qartayanna
El año 711 d.C. marcó un nuevo punto de inflexión radical en la historia de la península ibérica. Las tropas bereberes e islámicas comandadas por Tarik ibn Ziyad cruzaron el Estrecho desde el norte de África, desembarcando en las inmediaciones del Peñón de Gibraltar e iniciando la fulgurante conquista de Al-Ándalus.
La Ocupación Islámica Primitiva
Las crónicas y los textos geográficos árabes altomedievales registran que las vanguardias islámicas hicieron acto de presencia inmediata en las ruinas de la vieja colonia romana, a la que denominaron por adaptación fonética Qartayanna. Los nuevos pobladores islámicos aprovecharon las sólidas defensas que aún permanecían en pie y reutilizaron uno de los antiguos templos o edificios religiosos romanos tardíos para transformarlo en una mezquita rural primitiva, sirviendo como núcleo de control del territorio costero circundante.
Sin embargo, al igual que ocurrió en la transición republicana-imperial con Augusto, el papel estratégico central de la zona se desplazó pronto hacia un nuevo núcleo urbano fortificado de nueva planta fundado por los omeyas a escasos kilómetros occidentales: la ciudad de Al-Yazirat al-Jadra (la Isla Verde, el origen directo de la actual Algeciras). Algeciras asumió la capitalidad de la cora (provincia) y el control militar absoluto del puerto de la bahía, condenando a los restos de Carteia a una existencia marginal como asentamiento fortificado secundario de vigilancia costera.
Los Meriníes y la Construcción de Hisn Qartayanna
Durante el siglo XIII d.C., el Estrecho de Gibraltar cobró de nuevo una centralidad militar extrema con la llegada de las oleadas de los pueblos norteafricanos de los meriníes o benimerines, quienes acudieron en auxilio del Reino Nazarí de Granada frente al avance de las tropas cristianas de la Reconquista.
Para afianzar el control y la defensa de la Bahía de Algeciras, las autoridades meriníes ordenaron edificar una fortaleza o castillo defensivo en la zona más elevada del promontorio donde se asentaba la antigua Carteia romana. Esta fortificación fue bautizada en las crónicas como Hisn Qartayanna. Los constructores medievales emplearon de forma masiva el método del tapial calicastrado y reutilizaron miles de sillares romanos para levantar las murallas y las torres defensivas del recinto.
El baluarte principal de este hisn medieval ha llegado hasta nuestros días bajo el nombre popular de Torre Cartagena, una recia estructura almenada de planta cuadrada que domina la loma superior del yacimiento, sirviendo como hito visual que recuerda la ocupación islámica del enclave hasta que fue tomado definitivamente por las huestes cristianas del rey Alfonso XI de Castilla a mediados del siglo XIV.
Siglos XVI al XX: Torres Vigías, Expolios y Búnkeres Modernos
Tras la culminación de la Reconquista y la posterior pérdida de Gibraltar a manos de las tropas anglo-holandesas en 1704, el entorno arqueológico de Carteia continuó experimentando adaptaciones ligadas a la defensa de las fronteras hispanas y al nacimiento de la ciencia arqueológica moderna.
El Sistema de Torres Almenaras de Felipe II
A finales del siglo XVI, el litoral sur de la península ibérica se encontraba bajo la constante amenaza de las incursiones de los piratas berberiscos y las flotas otomanas que asolaban las poblaciones costeras para capturar esclavos y saquear mercancías. Para atajar este peligro, el monarca Felipe II ordenó la ejecución de un ambicioso plan de defensa costera proyectado por el ingeniero militar italiano Giovanni Battista Antonelli, consistente en la construcción de una red ininterrumpida de torres vigías o almenaras a lo largo de toda la costa andaluza.
En el marco de este proyecto, en el año 1588, se levantó en la zona más baja y cercana al mar del yacimiento de Carteia la denominada Torre del Rocadillo. Proyectada por el ingeniero Livadote, esta torre presenta una planta cuadrangular y una altura aproximada de 12 metros. Su diseño estructural muestra dos tercios inferiores completamente macizos para resistir los impactos de la artillería naval de la época, situándose en la parte superior la cámara de guardia abovedada.
Los vigilantes accedían a esta cámara mediante una escalera de cuerda retráctil que se retiraba en caso de ataque. Desde el terrado superior de la torre, los centinelas controlaban la desembocadura del río Guadarranque y, mediante señales de humo durante el día y hogueras durante la noche (almenaras), transmitían de forma instantánea las alertas de invasión hacia las torres vecinas y el interior de la comarca.
Estructura Arquitectónica de la Torre del Rocadillo (Siglo XVI): ┌───────────────────────────────────────────────┐ │ Terrado Superior (Almenaras y Señales de Humo)│ ├───────────────────────────────────────────────┤ │ Cámara de Guardia (Acceso por Escala de Cuerda)│ ├───────────────────────────────────────────────┤ │ │ │ Base Maciza de Sillería (Resistencia Naval) │ │ │ └───────────────────────────────────────────────┘
El Periodo de los Viajeros Ilustrados y el Expolio de Gibraltar
A lo largo de los siglos XVIII y XIX, las ruinas de Carteia se convirtieron en un polo de atracción para numerosos historiadores, anticuarios y viajeros románticos europeos, fundamentalmente de origen británico asentados en el vecino Peñón de Gibraltar. Eruditos como John Conduit realizaron las primeras descripciones sistemáticas de los restos visibles y levantaron planos topográficos de gran valor documental que reflejaban estructuras hoy desaparecidas.
Lamentablemente, este interés erudito vino acompañado de un proceso continuado y sistemático de expolio de los materiales del yacimiento. Gran parte de las esculturas de mármol, las lápidas epigráficas con inscripciones latinas, las colecciones de monedas de bronce y los elementos arquitectónicos nobles exhumados de manera incontrolada en Carteia fueron trasladados de forma ilegal hacia Gibraltar para nutrir las colecciones privadas de los oficiales británicos o terminar engrosando los fondos coloniales del Museo Británico de Londres, privando al enclave de una parte sustancial de su herencia mueble.
La Línea de Fortificación del Estrecho: Los Búnkeres del Siglo XX
La última y sorprendente capa histórica que atesora el suelo de Carteia se grabó a mediados del siglo XX, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Tras la finalización de la Guerra Civil Española, el régimen del general Francisco Franco, ante el temor de una posible invasión aliada procedente de la colonia británica de Gibraltar o de una intervención militar extranjera en el Estrecho, ordenó la fortificación masiva de todo el Campo de Gibraltar.
Este proyecto de ingeniería militar, conocido técnicamente como la Línea de Fortificación del Estrecho, supuso la construcción de más de 500 búnkeres, nidos de ametralladoras y asentamientos artilleros a lo largo de la costa gaditana. Uno de estos búnkeres se construyó integrándose camuflado directamente sobre los restos arqueológicos de la muralla romana y la factoría de salazones de Carteia.
Esta fortificación de hormigón armado contaba con una estancia abovedada para la guarnición, una chimenea de tiro vertical para la evacuación de gases y estrechas aspilleras o ventanas de tiro desde las que se divisaba y batía con fuego de ametralladoras toda la desembocadura del río Guadarranque y la playa adyacente. Recientemente restaurado y musealizado, este búnker ofrece al visitante un impresionante ejemplo de cómo un mismo solar geográfico mantuvo su vigencia como espacio defensivo militar estratégico a lo largo de más de dos milenios.
Conclusión: El Reto de la Conservación de un Patrimonio Excepcional
El Enclave Arqueológico de Carteia constituye hoy en día un testimonio patrimonial de una riqueza inusitada, pero su gestión e investigación se enfrentan a desafíos complejos derivados de la industrialización contemporánea. Durante la década de 1960, el espectacular desarrollo industrial del Campo de Gibraltar propició la instalación de la refinería petrolífera de Cepsa en los terrenos inmediatamente colindantes e incluso superpuestos a amplias zonas del área arqueológica perimetral de la ciudad antigua.
Esta proximidad industrial obligó en su momento a delimitar con urgencia el perímetro del yacimiento mediante vallados defensivos para salvar el núcleo monumental del foro, el teatro y las termas de la destrucción del asfalto. No obstante, los investigadores coinciden en señalar que bajo los cimientos de las estructuras industriales circundantes permanece sepultada una porción ingente del subsuelo arqueológico de la colonia, donde prospecciones geofísicas sugieren la existencia oculta de infraestructuras de envergadura singular, como el Circo Romano de la ciudad o grandes necrópolis monumentales de época imperial.
Carteia, la que fuera la orgullosa Colonia Libertinorum, la avanzadilla jurídica de Roma en el confín de la tierra conocida, sigue deshojando lentamente las páginas de su historia a través de los proyectos de excavación sistemática actuales. El enclave representa un crisol cultural único en la geografía andaluza y nacional: un rincón del Estrecho de Gibraltar donde el visitante, al pasear por sus senderos, puede contemplar con una sola mirada la huella de los marinos de Tiro, las escalinatas donde se decidía el destino de la República de Roma, las tumbas de los guerreros visigodos, las almenaras de la época de los Austrias y el hormigón de las guerras del siglo XX. Un baluarte imprescindible para comprender las raíces de la Bahía de Algeciras y el papel eterno de España como puente ineludible entre mares, culturas y continentes.
Libros Recomendados en Español para Profundizar
Para aquellos investigadores, estudiantes o entusiastas de la historia antigua y la arqueología que deseen adentrarse con mayor rigor técnico en el conocimiento de la Colonia Libertinorum Carteia y el Círculo del Estrecho, se sugiere la consulta de la siguiente bibliografía especializada en lengua castellana:
Roldán Hervás, José Manuel; Bendala Galán, Manuel (2006). Carteia: Una ciudad romana en la Bahía de Algeciras. Madrid: Universidad Autónoma de Madrid.
Una obra de referencia absoluta que compendia los resultados de décadas de excavaciones sistemáticas en el foro y la zona residencial de la colonia, analizando con detalle su arquitectura y epigrafía.
Martínez Santa-Olalla, Julio (1955). Excavaciones arqueológicas en Carteia (San Roque, Cádiz). Madrid: Ministerio de Educación Nacional.
El volumen pionero que recoge las primeras intervenciones científicas y delimita la importancia del teatro y los restos de las murallas púnicas del asentamiento.
Blázquez Martínez, José María (1980). La ceca de Carteia y la circulación monetaria en el Estrecho de Gibraltar. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
Un estudio numismático exhaustivo que analiza las cecas de bronce, la iconografía marinera de los cuños y el impacto del comercio de salazón en la economía monetaria republicana.
Bernal Casasola, Darío (2008). Las factorías de salazón de pescado en la Hispania Bética: El caso de Carteia. Cádiz: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cádiz.
Un tratado excepcional sobre la arqueología de la producción pesquera, los sistemas de piletas para la elaboración del garum y las tipologías de ánforas exportadas desde el estuario del Guadarranque.
Tito Livio (Edición de 1993). Historia de Roma desde su fundación (Ab Urbe Condita) - Libros XLI-XLV. Madrid: Editorial Gredos.
Fuente clásica primaria indispensable para leer directamente el relato de la legación de los cuatro mil hijos de soldados romanos e hispanas ante el Senado y la creación jurídica de la colonia en el 171 a.C.



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Autor: Roberto Sánchez (robsanpi)




