
Flavio Eugenio y el ocaso final del paganismo romano
Flavio Eugenio, cuya breve y turbulenta administración entre los años 392 y 394 d.C. marcó un punto de inflexión crítico en la historia del Bajo Imperio Romano, es recordado principalmente por ser el último gobernante que permitió el resurgimiento oficial de las tradiciones paganas frente a la hegemonía cristiana. Aunque nominalmente cristiano, su ascenso al trono occidental fue orquestado por el general franco Arbogastes tras la misteriosa muerte de Valentiniano II. Este retórico se convirtió, quizás a su pesar, en el símbolo de la resistencia de la aristocracia senatorial que anhelaba restaurar el Altar de la Victoria y los antiguos cultos. Su reinado representó un desafío directo a la autoridad de Teodosio I, culminando en la épica Batalla del Frigidus. Allí, entre vientos milagrosos y sangre, no solo se decidió el destino de un trono, sino el futuro espiritual de la civilización occidental, sellando el triunfo del cristianismo niceno y el fin definitivo de la era clásica antigua.
EMPERADORES
El final del siglo IV d.C. representa uno de los periodos más convulsos, fascinantes y determinantes de la historia de la humanidad. En este escenario de fragmentación política y fervor religioso, emerge la figura de Flavius Eugenius (Eugenio), un hombre cuya elevación al trono imperial de Occidente supuso el último gran desafío institucional a la hegemonía del cristianismo niceno. A menudo relegado por la historiografía oficial a la categoría de simple "usurpador", su breve reinado (392-394 d.C.) encierra las claves de una resistencia cultural y espiritual que se negaba a desaparecer: el paganismo romano. El contexto de una época en transición
Para comprender quién fue Eugenio, es imperativo analizar el estado del Imperio Romano tras la muerte de Constantino el Grande. El Imperio se encontraba en un proceso de cristianización acelerada, pero bajo la superficie, las estructuras del pensamiento clásico y la religión tradicional seguían profundamente arraigadas, especialmente entre la aristocracia senatorial de Roma.
La división del Imperio y la sombra de Teodosio
En el año 392, el Imperio estaba dividido. En Oriente reinaba Teodosio I, un emperador de fe inquebrantable que había convertido el cristianismo niceno en la religión oficial del Estado mediante el Edicto de Tesalónica. En Occidente, el joven Valentiniano II ostentaba el título de Augusto, pero su poder era meramente nominal. El verdadero control del ejército y la administración estaba en manos de Arbogastes, un general de origen franco con una influencia desmedida.
La tensión religiosa: El Altar de la Victoria
Uno de los puntos de fricción más simbólicos de esta era fue la disputa por el Altar de la Victoria en el Senado romano. Retirado por Graciano y solicitado repetidamente por figuras como Símaco, el altar se convirtió en el emblema de la lucha entre la tradición y la nueva fe. Este es el sustrato ideológico que Eugenio heredaría y, en última instancia, intentaría restaurar.
Orígenes y ascenso de Flavius Eugenius
A diferencia de la mayoría de los emperadores de la época, que ascendían a través de la jerarquía militar, Eugenio era un intelectual. Su trayectoria es la de un hombre de letras que, por azares del destino y ambiciones ajenas, terminó portando la púrpura.
El retórico convertido en cortesano
Eugenio comenzó su carrera como profesor de retórica y gramática latina. Su elocuencia y conocimiento de los clásicos le permitieron ganarse el respeto de la élite administrativa. Gracias a su amistad con el general Ricomero, otro militar de origen germánico, Eugenio logró un puesto en la corte como magister scrinii (jefe de la secretaría imperial).
Se le describía como un hombre de carácter afable, educado y, lo más importante, un cristiano nominal. Esta última característica era vital para Arbogastes, quien necesitaba un candidato que no alienara por completo a la población cristiana, pero que fuera lo suficientemente maleable para sus propios fines.
La misteriosa muerte de Valentiniano II
El 15 de mayo de 392, Valentiniano II fue hallado ahorcado en su palacio de Vienne (Galia). Las fuentes cristianas, interesadas en vilipendiar a los rebeldes, afirmaron que Arbogastes lo había asesinado. Por el contrario, Arbogastes sostuvo que el joven emperador se había suicidado ante la frustración de su propia irrelevancia política.
Sea como fuere, el trono de Occidente quedó vacante. Teodosio I, en Oriente, guardó un silencio cauteloso, esperando a ver qué movimientos se producían. Tras tres meses de interregno, el 22 de agosto de 392, Arbogastes proclamó a Eugenio como Augusto.
El Reinado de Eugenio: ¿Títere o Estadista?
Aunque tradicionalmente se ha visto a Eugenio como una marioneta de Arbogastes, un análisis más profundo sugiere que el retórico intentó construir su propia base de poder y ejercer una diplomacia inteligente.
La búsqueda de legitimidad
El primer objetivo de Eugenio fue obtener el reconocimiento de Teodosio I. Envió embajadores a Constantinopla con un mensaje de continuidad y respeto. Sin embargo, Teodosio, instigado por el influyente obispo Ambrosio de Milán, se mostró esquivo. Ambrosio veía en la elección de Eugenio una amenaza, no por la fe personal del nuevo emperador, sino por quiénes le apoyaban.
Relación con la aristocracia senatorial
Al verse rechazado por la corte de Oriente y por la jerarquía eclesiástica más radical, Eugenio buscó aliados en el lugar donde el paganismo aún latía con fuerza: el Senado de Roma. Liderados por Nicómaco Flaviano, los senadores paganos vieron en Eugenio la oportunidad de revertir las leyes antipaganas de los últimos años.
Aspecto Política de Eugenio
Religión Devolución de propiedades a templos paganos. Administración Nombramientos de aristócratas tradicionales en cargos clave. Ejército Mantenimiento de la disciplina bajo el mando de Arbogastes. Diplomacia Intentos fallidos de conciliación con Teodosio y Ambrosio.
La Reacción Pagana y el Conflicto Religioso
El reinado de Eugenio es recordado principalmente por lo que algunos historiadores llaman el "Renacimiento Pagano". Aunque Eugenio se profesaba cristiano, sus acciones políticas indicaban una tolerancia que rayaba en la restauración de los antiguos cultos.
La restauración de los templos
Bajo la presión y el consejo de Nicómaco Flaviano, Eugenio permitió la reapertura de templos que habían sido clausurados. No emitió un edicto general de restauración, pero utilizó un resquicio legal: devolvió los bienes confiscados a los templos a título de "regalos personales" a los senadores, quienes luego financiaban los cultos.
Se celebraron de nuevo las Lupercalia y se realizaron sacrificios públicos en honor a Júpiter, algo que no se veía en Roma desde hacía décadas. Esta política enfureció a Ambrosio de Milán, quien abandonó la ciudad cuando Eugenio se acercó a ella, negándose a tener contacto con un emperador que, a sus ojos, había apostatado al permitir la idolatría.
"La victoria no se debe a la fuerza de los hombres, sino a la voluntad de los dioses." - Se dice que este era el lema que circulaba entre los seguidores de Flaviano durante el ascenso de Eugenio.
El camino hacia la guerra civil
Teodosio I no podía permitir que un usurpador apoyado por elementos paganos controlara la mitad del Imperio. Tras elevar a su propio hijo, Honorio, al rango de Augusto de Occidente (invalidando así cualquier pretensión de Eugenio), comenzó los preparativos para una invasión a gran escala.
Los preparativos militares
Teodosio reunió un ejército impresionante, compuesto en gran parte por federados godos (incluido un joven jefe llamado Alarico, que años después saquearía Roma). Por su parte, Eugenio y Arbogastes fortificaron los pasos de los Alpes, confiando en la superioridad táctica del ejército galo-romano y en la protección de las deidades antiguas.
Se dice que en los estandartes de las tropas de Eugenio se colocaron imágenes de Hércules Invictus, mientras que Teodosio marchaba bajo el signo de la Cruz. La guerra civil no era solo una lucha por el poder político, sino una verdadera guerra de religiones.


Partition de l'Empire Romain vers 395 à l'époque de Théodose Ier et de l'usurpation d'Eugène. Broutille Commons Attribution-Share Alike 4.0 International license.
La Batalla del Frigidus: El juicio de Dios
En septiembre del año 394 d.C., las dos fuerzas se encontraron en el valle del río Frigidus (actualmente el río Vipava, en Eslovenia). Este enfrentamiento es uno de los episodios más épicos y cargados de simbolismo de la Antigüedad Tardía.
El primer día de combate
El 5 de septiembre, Teodosio lanzó un ataque frontal masivo. Arbogastes, un general veterano y brillante, resistió la embestida con una disciplina férrea. Las bajas en el bando de Teodosio fueron catastróficas, especialmente entre los contingentes godos. Al caer la noche, Eugenio celebraba en su campamento lo que parecía una victoria inminente, distribuyendo recompensas y nombrando a nuevos oficiales.
El milagro de la "Bora"
El 6 de septiembre, ocurrió un fenómeno meteorológico que los cronistas de la época no dudaron en calificar de milagroso. Se levantó un viento huracanado conocido en la región como la Bora. Este viento soplaba directamente contra las filas de Eugenio.
Efecto en los proyectiles: Las flechas y lanzas disparadas por las tropas de Eugenio eran devueltas por el viento contra ellos mismos.
Ceguera y confusión: El polvo y la fuerza del aire impedían a los soldados de Arbogastes ver al enemigo o mantener la formación.
Impacto psicológico: Teodosio, al ver el viento, arengó a sus tropas gritando que Dios mismo estaba luchando a su lado.
La caída de Eugenio
Desmoralizadas y azotadas por la tormenta, las tropas de Occidente se quebraron. Eugenio fue capturado en su tienda de mando. A pesar de sus súplicas de clemencia, fue decapitado de inmediato el 6 de septiembre de 394. Arbogastes, fiel a su honor guerrero, huyó a las montañas y se suicidó dos días después.
Análisis de la figura histórica de Eugenio
Evaluar a Flavius Eugenius requiere despojarse de los prejuicios de las fuentes eclesiásticas de la época (como Orosio o Sozomeno), que lo pintaron como un pecador y un títere.
¿Fue Eugenio un verdadero pagano?
La mayoría de los historiadores modernos coinciden en que Eugenio fue, probablemente, un cristiano moderado o pragmático. Su apoyo al paganismo no nacía de una fe profunda en Júpiter o Marte, sino de una visión política que buscaba la unidad del Imperio a través del pluralismo religioso tradicional. Fue el último emperador que intentó que el cristianismo y el paganismo coexistieran en una estructura estatal compartida.
Consecuencias de su derrota
La muerte de Eugenio marcó el fin definitivo de cualquier intento oficial de restaurar la religión antigua. Teodosio I se convirtió en el único gobernante del mundo romano (la última vez que esto ocurriría en la historia) y procedió a prohibir definitivamente todos los ritos paganos, incluso los privados. El Senado de Roma fue purgado y la aristocracia, finalmente, se vio obligada a convertirse al cristianismo para mantener su estatus.
El legado de un emperador olvidado
Aunque el reinado de Eugenio duró apenas dos años, su importancia radica en lo que representó. Fue el "canto del cisne" de un mundo que se desvanecía. Con él murió la tradición de la retórica clásica como vía hacia el poder supremo y se consolidó la era de los obispos y los emperadores teocráticos.
El fin de la Antigüedad Clásica
Muchos especialistas marcan la batalla del Frigidus como el verdadero final de la Antigüedad y el inicio de la Edad Media temprana. Tras Eugenio, el Imperio ya no volvería a ser el mismo; la división entre Oriente y Occidente se haría permanente a la muerte de Teodosio al año siguiente, y el tejido cultural de Roma cambiaría para siempre.
Cronología clave del reinado de Eugenio
FechaAcontecimiento Mayo 392 Muerte de Valentiniano II en Vienne. Agosto 392 Arbogastes proclama a Eugenio como Augusto en Lyon. Enero 393Teodosio I proclama a Honorio Augusto de Occidente, declarando la guerra. Primavera 393 Eugenio entra en Italia y comienza la restauración de templos. Septiembre 394 Batalla del Frigidus; derrota y ejecución de Eugenio.
Perspectiva Historiográfica
Es interesante observar cómo ha cambiado la percepción de Eugenio a lo largo de los siglos.
En la Antigüedad: Los autores cristianos lo trataron como un "tirano" y un agente del demonio. Los autores paganos, como Zósimo, lamentaron su caída como la pérdida de la última esperanza para la civilización romana.
En el Renacimiento: Se redescubrió su figura como la de un intelectual atrapado en las redes de la política militar, un ejemplo de la fragilidad del humanismo frente a la fuerza bruta.
En la actualidad: Se le estudia como un caso fascinante de legitimidad política. Su fracaso no fue solo militar, sino también un reflejo de que el tiempo de la antigua Roma ya había pasado.
Libros recomendados sobre Flavius Eugenius y su época
Para profundizar en este periodo tan específico y en la figura de este emperador, sugiero las siguientes lecturas que analizan tanto el aspecto militar como el religioso y social:
"The Last Pagans of Rome" de Alan Cameron. (Una obra monumental que desmitifica gran parte del llamado "renacimiento pagano" de Eugenio).
"Theodosius: The Empire at Bay" de Gerard Friell y Stephen Williams. (Excelente análisis de las guerras civiles y la política de finales del siglo IV).
"Hombres de un solo Dios: El triunfo del cristianismo en el Imperio Romano" de Gonzalo Bravo. (Contextualiza la lucha religiosa en la que Eugenio se vio envuelto).
"Arbogast and Eugenius: The Last Defense of the West" (Estudios especializados sobre la relación entre el general y el emperador).
"Historia Nueva" de Zósimo. (Fuente primaria esencial para ver la perspectiva no cristiana de los hechos).


Ancient Roman glyptics in the Museo archeologico nazionale. Sailko Commons Attribution 3.0 Unported license.
: Flavio Eugenio. 392-39AV Solido (4.44 g), zecca di Mediolanum (Milano), coniata nel 393-394. Creative Commons Attribution-Share Alike 2.5 Generic license.
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