
Graciano: El Joven Emperador Cristiano y su Trágico Destino
Flavio Graciano nació en Sirmio en el año 359 d.C., hijo del poderoso emperador Valentiniano I. Desde los ocho años, fue elevado al rango de Augusto, siendo preparado para gobernar un Imperio Romano occidental constantemente asediado. Heredó el trono en 375 d.C., a los dieciséis años, compartiendo nominalmente el poder con su joven medio hermano, Valentiniano II. Su reinado estuvo inmediatamente marcado por el conflicto, logrando una victoria crucial contra los alamanes en Argentovaria (378 d.C.). Sin embargo, la posterior catástrofe de Adrianópolis y la muerte de su tío Valente lo forzaron a nombrar a Teodosio I como co-emperador de Oriente, estabilizando temporalmente la situación. Guiado por San Ambrosio, Graciano se convirtió en el primer emperador en rechazar el título de Pontifex Maximus y retirar el Altar de la Victoria del Senado, transformando radicalmente el paisaje religioso. Su impopularidad entre las tropas por su favoritismo hacia los alanos selló su destino, siendo asesinado por un general de Magno Máximo en 383 d.C. a la edad de 24 años.
EMPERADORES
El Nacimiento de un Soberano bajo la Sombra del Padre
Flavio Graciano (Flavius Gratianus) nació en Sirmio (la actual Sremska Mitrovica, Serbia) en el año 359 d.C. Su linaje era imperial, siendo el hijo del aclamado emperador Valentiniano I y de su primera esposa, Marina Severa. Desde muy joven, Graciano fue preparado para el trono, un destino sellado por la convulsa realidad del Imperio Romano en el siglo IV.
El Imperio se encontraba en un punto de inflexión, dividido y acosado por las presiones fronterizas, especialmente en el Danubio y el Rin. El padre de Graciano, Valentiniano I, era un militar capaz y enérgico que había asegurado las fronteras occidentales, pero su método de gobierno era conocido por su severidad y su obsesión por la disciplina. En este ambiente de rigor militar y peligro constante creció el joven Graciano.
El ascenso formal de Graciano comenzó temprano, reflejando la necesidad de asegurar la sucesión dinástica. A la temprana edad de ocho años, el 24 de agosto de 367 d.C., su padre lo proclamó Augusto en Amiens, un título que lo elevaba al rango imperial y lo convertía en co-emperador. Esta acción buscaba no solo legitimar su futuro gobierno, sino también establecer una línea de sucesión clara frente a posibles usurpaciones o disputas tras la muerte de Valentiniano. La educación de Graciano fue encomendada a figuras notables, destacando entre ellas el poeta y orador Décimo Magno Ausonio, cuya influencia moldearía la faceta intelectual del joven emperador.
🏛️ El Ascenso al Trono y la Carga del Poder (375 d.C.)
El momento crucial en la vida de Graciano llegó en 375 d.C., cuando su padre, Valentiniano I, falleció repentinamente de un ataque de apoplejía mientras negociaba con los cuados en Brigetio (Panonia). Tenía solo dieciséis años y se encontraba en Tréveris, la capital de la prefectura de las Galias.
La muerte de Valentiniano I creó un vacío de poder inmediato que fue llenado por una maniobra militar. El ejército, ansioso por mantener la estabilidad y quizá influenciado por los generales, proclamó Augusto a su medio hermano, el joven de solo cuatro años Valentiniano II, en Aquincum (la actual Budapest). Esta acción fue una clara movida para evitar que Graciano, percibido quizás como demasiado joven o inexperto, tomara el control total, y para asegurar la lealtad de las tropas en Panonia.
A pesar de la insólita proclamación de su medio hermano, Graciano, que nominalmente era el Augusto Senior de Occidente, aceptó la situación. El Imperio Occidental quedó así dividido, aunque Graciano mantuvo la autoridad real en las provincias más importantes y militarmente activas: Galia, Hispania y Britania.
Mientras tanto, en el Imperio de Oriente, su tío Valente continuaba gobernando. La primera y más urgente tarea de Graciano fue enfrentar la amenaza de las tribus germánicas.
⚔️ Campañas Militares y la Tragedia de Adrianópolis
El reinado de Graciano, desde sus inicios, estuvo marcado por la necesidad constante de defender las fronteras. En 378 d.C., se vio obligado a marchar contra los lentienses, una rama de los alamanes que había cruzado el Rin y amenazaba la Galia. Graciano obtuvo una importante victoria en la Batalla de Argentovaria (cerca de la moderna Colmar), restableciendo la seguridad en la frontera del Rin.
Sin embargo, el frente occidental no era el único problema. El peligro más acuciante se cernía sobre el Imperio Oriental. En 376 d.C., una inmensa masa de godos, huyendo de los hunos, había sido autorizada por el emperador Valente a cruzar el Danubio para asentarse en territorio romano. Las condiciones de asentamiento fueron tan opresivas que los godos se rebelaron, devastando los Balcanes.
Graciano se preparaba para marchar hacia el este en ayuda de su tío Valente. Sin embargo, antes de que pudiera unirse a las fuerzas orientales, el 9 de agosto de 378 d.C., el ejército romano de Oriente sufrió una catastrófica derrota en la Batalla de Adrianópolis. El propio emperador Valente murió en la batalla, una humillación y una pérdida militar que no tenía precedentes desde la Batalla de Cannas.
La Consecuencia de Adrianópolis
La Batalla de Adrianópolis fue un punto de inflexión. No solo supuso la aniquilación de gran parte del ejército de Oriente, sino que también demostró la superioridad de la caballería goda sobre las tradicionales legiones de infantería romana, sentando un precedente que cambiaría la táctica militar en adelante.
Graciano, ahora el único emperador con experiencia en el mando supremo (Valentiniano II era todavía un niño), se enfrentó al colapso del este. La inmensidad de la tarea le obligó a buscar un co-emperador para la parte oriental. Su elección recayó en el general hispano Flavio Teodosio (el futuro Teodosio I), a quien proclamó Augusto de Oriente el 19 de enero de 379 d.C. en Sirmio. Teodosio demostró ser un líder capaz, y juntos, Graciano y Teodosio lograron, a través de una combinación de fuerza y diplomacia, negociar la paz con los godos en 382 d.C., permitiéndoles asentarse como foederati (federados) en territorio romano.
✝️ La Transformación Religiosa: El Emperador Cristiano
La faceta más distintiva y duradera del reinado de Graciano fue su celo religioso y su papel en el establecimiento del cristianismo niceno (ortodoxo) como religión dominante del Imperio.
Graciano fue el primer emperador romano que rechazó formalmente el título y el oficio de Pontifex Maximus (Sumo Pontífice), el cargo tradicionalmente ostentado por los emperadores como cabeza de la religión estatal romana. Este acto, que ocurrió alrededor de 382 d.C., simbolizó una ruptura definitiva entre el Estado y el paganismo tradicional.
Su mentor y consejero más influyente en materia religiosa fue San Ambrosio, el poderoso obispo de Milán. Bajo la guía de Ambrosio, Graciano tomó medidas decisivas contra el paganismo:
Retiro del Altar de la Victoria: La acción más simbólica fue la orden de retirar el Altar de la Victoria de la Curia Julia (el Senado) en Roma en 382 d.C. Este altar era un símbolo venerado del paganismo romano y su retirada fue percibida como un asalto directo a la tradición aristocrática senatorial. El Senado, liderado por el orador Quinto Aurelio Símaco, protestó enérgicamente, pero Graciano se mantuvo firme.
Confiscación de Propiedades: Graciano confiscó las propiedades y rentas de los templos paganos, incluyendo las de las Vírgines Vestales, debilitando la estructura económica y social del paganismo.
Prohibición del Paganismo Estatal: Sus decretos condujeron a la progresiva desoficialización de las ceremonias paganas, marcando el camino hacia la prohibición total de los cultos paganos bajo Teodosio I.
Además, Graciano también intervino en las disputas cristianas, especialmente contra el arrianismo. En 379 d.C., emitió el Edicto de Tesalónica, aunque a menudo se asocia con Teodosio I (quien lo promulgó formalmente en 380 d.C. junto a Graciano y Valentiniano II), que establecía el cristianismo niceno (Trinitario) como la única forma legítima de religión imperial, condenando tanto el paganismo como las herejías cristianas.
📉 El Deterioro de la Autoridad y la Desconexión
A pesar de sus éxitos militares iniciales y su firmeza religiosa, los últimos años del reinado de Graciano se caracterizaron por un declive en su popularidad y autoridad.
Graciano era un joven intelectual, interesado en la caza y la retórica, pero carecía del carisma marcial y de la conexión personal con sus tropas que su padre había poseído. A medida que su reinado avanzaba, se hizo cada vez más impopular entre el ejército, principalmente debido a dos factores:
Favoritismo por los Alanos: Graciano desarrolló una particular afición por los alanos, un pueblo ecuestre que había reclutado como parte de su guardia personal. Su costumbre de vestirse con el atuendo alano de cazador, ignorando el tradicional uniforme romano o la vestimenta civil, fue visto por las legiones romanas como un desprecio a sus propias tradiciones y a la romanitas (identidad romana).
Influencia de Burocratas: Se distanció de sus experimentados generales, prefiriendo la compañía de burócratas y consejeros palaciegos. Este aislamiento minó su base de apoyo dentro de la élite militar.
Este deterioro de la relación entre el emperador y sus soldados fue aprovechado por un ambicioso comandante militar en Britania.
🗡️ La Usurpación de Magno Máximo y la Muerte de Graciano
El punto de quiebre se produjo en 383 d.C. En Britania, las tropas se amotinaron y proclamaron emperador a su comandante, Magno Máximo (Magnus Maximus).
Máximo cruzó el Canal de la Mancha e invadió la Galia, encontrando poca resistencia. Las legiones de Graciano, desmoralizadas y descontentas, desertaron en masa. Graciano, que se encontraba en Lutecia (París), huyó hacia el sur con una pequeña escolta.
Intentó alcanzar Italia, el territorio más seguro controlado por su joven medio hermano, Valentiniano II. Sin embargo, fue interceptado en Lugdunum (Lyon).
El 25 de agosto de 383 d.C., el Magister Equitum (Comandante de Caballería) Andragatio, un general de Magno Máximo, tendió una trampa a Graciano. Lo invitó a un banquete, donde fue capturado y asesinado. Tenía solo 24 años de edad.
Consecuencias de la Muerte
La muerte de Graciano sumió al Occidente en una nueva crisis. Magno Máximo consolidó su control sobre Britania, Galia e Hispania, estableciendo su capital en Tréveris. El Imperio Occidental quedó formalmente dividido entre Máximo, que se había autoproclamado Augusto, y el joven Valentiniano II, que retuvo el control de Italia, África e Iliria bajo la influencia de su madre, Justina, y el obispo Ambrosio.
Teodosio I, el emperador de Oriente, se vio obligado a reconocer a Magno Máximo para evitar una guerra inmediata, pero cuatro años más tarde, en 388 d.C., Máximo invadiría Italia, provocando una guerra total en la que Teodosio lo derrotaría y ejecutaría, vengando así la muerte de su benefactor, Graciano.
🌟 Legado y Evaluación Histórica
El reinado de Graciano, breve y tumultuoso, tuvo un impacto desproporcionado en la historia del Imperio Romano, particularmente en el ámbito religioso.
Legado Religioso (El Rompimiento con la Tradición)
El legado más significativo de Graciano reside en su ruptura total con el paganismo estatal. Su rechazo del título de Pontifex Maximus y la retirada del Altar de la Victoria marcaron el final de la tolerancia oficial hacia la antigua religión y allanaron el camino para que el cristianismo niceno se convirtiera en la única fe permitida. Fue, en esencia, el primer emperador en actuar como un gobernante fundamentalmente cristiano, un modelo que sería plenamente realizado por Teodosio I.
Legado Militar y Político (La Fragilidad del Poder)
Militarmente, demostró ser un líder capaz en el Rin, obteniendo la importante victoria en Argentovaria. Sin embargo, su incapacidad para mantener la lealtad de sus tropas, su distanciamiento de los viejos generales romanos y su preferencia por la guardia alana demuestran una falta de perspicacia política y una desconexión con la realidad militar romana. Su trágico final en Lyon es un recordatorio de que, incluso con un linaje imperial y una educación exquisita, la supervivencia de un emperador romano dependía en última instancia del apoyo del ejército.
En retrospectiva, Graciano es una figura de transición. Encarna el momento en que el Imperio Romano de Occidente, a pesar de sus destellos de poder, se inclinaba peligrosamente hacia la fragmentación, el militarismo de los bárbaros y el triunfo final de la Iglesia.
📚 Bibliografía Recomendada
A continuación, se presenta una selección de obras en español que abordan la vida y el contexto histórico de Graciano y el final del Imperio Romano de Occidente:
Bagnall, Roger S.; Worp, K. A. (2004). El Periodo Romano Tardío y el Cristianismo. Una visión sobre el contexto religioso de la época de Graciano.
Gibbon, Edward (2006). Historia de la Decadencia y Caída del Imperio Romano (Varios Volúmenes). Aunque clásica, es fundamental para entender el contexto militar y político de los sucesores de Constantino. La obra cubre extensamente el reinado de Valentiniano I, Valente y Graciano.
Ammiano Marcelino (2002). Historia de Roma (Traducción al español). Como historiador contemporáneo de la época de Graciano, Ammiano proporciona una fuente primaria invaluable sobre las campañas militares y la vida imperial.
Jones, A. H. M. (2006). El Bajo Imperio Romano (284-602) (Varios Volúmenes). Una obra enciclopédica y canónica que ofrece el análisis más detallado sobre la administración, la sociedad y el ejército durante el período de Graciano.
Teja, Ramón (1998). El Cristianismo Primitivo en la Sociedad Romana. Útil para comprender el cambio religioso impulsado por Graciano y San Ambrosio.






