
La esfinge de Caraca: tesoro hallado en Guadalajara
El descubrimiento de una esfinge romana en el yacimiento carpetano de Caraca, ubicado en Driebes, Guadalajara, representa un hito arqueológico sin precedentes para el interior peninsular. Esta escultura de piedra caliza, hallada en un contexto ritual o funerario, desvela la profunda sofisticación cultural de las élites locales durante los siglos I y II d.C. Aunque carece de cabeza, su cuerpo de leona alada y sus detalles anatómicos demuestran una asimilación plena de la iconografía imperial. Este guardián mitológico no solo protege el pasado de una ciudad olvidada, sino que posiciona a Caraca como un centro neurálgico del poder romano.
ROMA
Un despertar mitológico en la Alcarria
El silencio de los siglos se ha roto nuevamente en el cerro de la Virgen de la Muela, en el municipio de Driebes, Guadalajara. En este enclave estratégico que domina el valle del Tajo, donde hace milenios la ciudad de Caraca bullía de vida bajo el estandarte de Roma, los arqueólogos han desenterrado un hallazgo que redefine nuestra comprensión de la iconografía romana en el interior de la península ibérica: una imponente esfinge de piedra.
Este descubrimiento, anunciado el 1 de febrero de 2026, no es solo una pieza artística de indudable valor; es un símbolo de prestigio, un guardián del tiempo que nos habla de la profunda romanización de los carpetanos y de la importancia de una ciudad que, durante siglos, fue poco más que una leyenda en las fuentes clásicas. La esfinge de Caraca, con su cuerpo de leona y sus alas plegadas, emerge de la tierra para recordarnos que la Alcarria fue, en época imperial, un centro de poder, cultura y ritos sofisticados.
El contexto geográfico y la resurrección de Caraca
Driebes es hoy un pueblo tranquilo de la provincia de Guadalajara, pero bajo sus tierras fértiles se esconde uno de los yacimientos más prometedores de la arqueología española actual. La identificación de este lugar con la ciudad romana de Caraca, mencionada por geógrafos antiguos como Claudio Ptolomeo o el Anónimo de Rávena, fue durante mucho tiempo objeto de debate entre historiadores. Algunos la situaban en Guadalajara capital, otros en diversos puntos de la Carpetania.
No fue hasta el año 2017 cuando, gracias al empleo de técnicas no invasivas como el georradar, se confirmó que Caraca se encontraba en el cerro de la Virgen de la Muela. Lo que el radar reveló bajo la superficie fue asombroso: una ciudad perfectamente planificada, con su foro, sus termas, sus calles ortogonales y su acueducto. Un núcleo urbano de unas ocho hectáreas que funcionó como centro administrativo y comercial entre los siglos I y III d.C.
La ubicación no era casual. Caraca se encontraba en una ruta de comunicación vital que conectaba el interior peninsular con las vías que se dirigían hacia el Levante y la Bética. El río Tajo, a sus pies, no solo era una fuente de agua y recursos, sino también una frontera natural y una vía de transporte. En este escenario de convergencia cultural es donde debemos situar el hallazgo de la esfinge.
La esfinge de Caraca: Análisis de una pieza excepcional
La escultura hallada es una figura de unos 50 centímetros de longitud, tallada en piedra local. A pesar de que el tiempo y las labores agrícolas han afectado su estado de conservación —la cabeza, lamentablemente, no ha aparecido aún—, el cuerpo conserva detalles de una calidad técnica notable.
Iconografía y simbolismo: La esfinge es un ser mitológico con raíces en Egipto y Mesopotamia, que fue adoptado por los griegos y, posteriormente, integrado en el imaginario romano. En el mundo antiguo, la esfinge tenía un carácter eminentemente apotropaico; es decir, era una figura protectora encargada de custodiar lugares sagrados o monumentos funerarios. La pieza de Caraca presenta el cuerpo de una leona, con los cuartos traseros flexionados y las patas delanteras erguidas. En su vientre se aprecian claramente los cuatro pares de mamas de leona, un detalle iconográfico que refuerza su naturaleza salvaje y protectora.
Las alas de la criatura: Uno de los rasgos más distintivos de la pieza son sus alas, que aparecen talladas sobre el lomo. En la mitología romana, la esfinge alada solía representar el enigma y la sabiduría, pero también el paso al más allá. Su presencia en Caraca sugiere que la ciudad contaba con artesanos capaces de replicar modelos clásicos o, al menos, con una élite local con el gusto y los recursos necesarios para encargar tales obras.
El contexto del hallazgo: La esfinge fue localizada cerca de una estructura que presentaba restos de "tierra cenicienta". Aunque no se han hallado restos humanos de incineración o ajuar funerario directo en esta campaña, la asociación de las esfinges con el mundo de los muertos es muy fuerte en la Hispania romana. Es muy probable que formara parte de la decoración de una necrópolis o de un mausoleo de una familia prominente de la ciudad.
Los carpetanos: Las raíces indígenas de Caraca
Para entender la importancia de este hallazgo, debemos mirar hacia atrás, antes de que las legiones de Roma pisaran el valle del Tajo. Los carpetanos eran una de las tribus prerromanas más extensas del interior peninsular, ocupando territorios que hoy corresponden a Madrid, Toledo y parte de Guadalajara y Cuenca.
Los carpetanos eran un pueblo de filiación indoeuropea, con una economía basada en la agricultura de secano (cereales) y una ganadería desarrollada. No eran una tribu tan belicosa como los celtíberos o los vacceos, pero supieron resistir las embestidas de las potencias mediterráneas. Fue precisamente en esta zona donde se libraron enfrentamientos épicos, como la batalla del Tajo contra las tropas cartaginesas de Aníbal Barca en el 220 a.C.
En el cerro de la Virgen de la Muela existía un oppidum (poblado fortificado) carpetano previo a la ciudad romana. Los hallazgos de cerámica y, sobre todo, el famoso "Tesoro de Driebes" (descubierto accidentalmente en 1945 durante la construcción del canal de Estremera) dan fe de la riqueza de esta cultura. Este tesoro, compuesto por casi 15 kilos de plata en piezas de orfebrería y lingotes, es uno de los conjuntos de plata carpetana más importantes de España y demuestra que antes de la llegada de Roma, la zona ya era un nudo comercial de primer orden.
La romanización de la Alcarria: De la resistencia a la integración
La conquista romana de la Carpetania fue un proceso gradual que comenzó tras la segunda guerra púnica. Roma no solo trajo sus armas, sino también un nuevo modelo de vida. La fundación de Caraca sobre el antiguo asentamiento indígena es el ejemplo perfecto de este proceso de aculturación.
Durante las guerras sertorianas (siglo I a.C.), la zona fue escenario de conflictos entre las distintas facciones romanas, y es probable que Caraca tomara partido, lo que influyó en su posterior desarrollo bajo el mandato de Augusto y los emperadores flavios. Fue en esta época, entre los siglos I y II d.C., cuando la ciudad vivió su mayor esplendor arquitectónico.
La aparición de la esfinge confirma que Caraca no era un simple asentamiento militar o un enclave rural menor. Era una municipium con todas las de la ley, donde las élites locales habían adoptado los gustos, la religión y el arte de la metrópoli. Ver una esfinge de piedra en el interior de la península es un indicador de "prestigio urbano". Mientras que en las zonas costeras de la Bética o la Tarraconense estos hallazgos son más comunes, en la Meseta son excepcionales, lo que eleva el estatus histórico de Caraca.
La vida urbana en Caraca: Foro, termas y ocio
Las excavaciones dirigidas por los arqueólogos Emilio Gamo y Javier Fernández han revelado una ciudad con un urbanismo sofisticado. El foro, centro neurálgico de la vida política y religiosa, ocupaba la parte más alta del cerro. Con una superficie de más de 1.300 metros cuadrados, estaba rodeado de edificios públicos que probablemente incluían un templo, una basílica para asuntos judiciales y una curia para el consejo municipal.
Las termas de Caraca son otro de los grandes hitos del yacimiento. Con unos 900 metros cuadrados, contaban con el sistema clásico de caldarium (baño caliente), tepidarium (templado) y frigidarium (frío), además de una palestra para el ejercicio físico. El hecho de que una ciudad de este tamaño contara con unas termas tan completas indica una alta calidad de vida y una gestión eficiente de los recursos hídricos, algo que se confirma con el hallazgo del acueducto que traía agua desde manantiales cercanos.
La estructura social de la ciudad era compleja. Se han documentado unas 27 manzanas de viviendas, que van desde las lujosas domus señoriales con suelos decorados hasta las insulae o bloques de viviendas más modestos. La economía se basaba en la explotación del territorio circundante, rico en yesos (el famoso lapis specularis que Roma usaba para las ventanas) y en la producción agropecuaria.
El proceso de restauración: Salvando al guardián de piedra
Tras su descubrimiento, la esfinge de Caraca fue trasladada al Museo de Guadalajara para su estudio y restauración. El equipo encargado de su recuperación, perteneciente a la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid y liderado por la profesora Fátima Marcos Fernández, se enfrenta a un reto minucioso.
La piedra local en la que está tallada es sensible a los cambios ambientales. El proceso de restauración incluye:
Limpieza mecánica y química: Para eliminar las costras de sedimentos y sales acumuladas durante casi dos milenios.
Consolidación de la piedra: Para evitar que la superficie se disgregue.
Documentación fotogramétrica: Se han realizado escaneos 3D y estudios con luces infrarrojas y ultravioletas para detectar restos de policromía, ya que en el mundo antiguo estas estatuas solían estar pintadas con colores vivos.
Este trabajo no solo busca devolverle su esplendor estético, sino también extraer datos científicos sobre las herramientas utilizadas por los escultores de la época y la procedencia exacta de la piedra.


Recreacion con IA de como podría ser la esfinge
El futuro de Caraca: Arqueología contra la despoblación
El hallazgo de la esfinge ha generado una ola de entusiasmo no solo en la comunidad científica, sino también entre los habitantes de Driebes y la comarca de la Alcarria. En una región amenazada por la despoblación, el patrimonio arqueológico se perfila como una herramienta clave para el desarrollo sostenible y el turismo cultural.
El Ayuntamiento de Driebes y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha han apostado por convertir el yacimiento en un referente. Se planea la creación de un centro de interpretación y la mejora de los accesos al cerro para que el público pueda comprender cómo era la vida en esta "Pompeya alcarreña".
La esfinge, una vez restaurada, será probablemente la pieza estrella de las exposiciones sobre la ciudad, simbolizando el renacer de Caraca. Su descubrimiento es un recordatorio de que bajo nuestros pies todavía quedan historias por contar, enigmas por resolver y guardianes que esperan, pacientemente, volver a ver la luz del sol.
El legado de Roma en la provincia de Guadalajara
Caraca no está sola. Guadalajara cuenta con un cinturón de yacimientos romanos de gran importancia, como Segóbriga (ya en Cuenca pero estrechamente vinculada), Ercávica o el área de influencia de Complutum (Alcalá de Henares). Sin embargo, Caraca aporta una visión única sobre la transición entre el mundo indígena carpetano y el sistema imperial romano.
La esfinge de Caraca se une así a una selecta lista de piezas escultóricas que han sobrevivido a los siglos, como la Dama de Elche o el León de Bujalance, aunque en este caso con una impronta puramente romana. Es el testimonio de una época en la que el Tajo era una arteria de civilización y en la que, en un rincón de Guadalajara, una criatura de piedra vigilaba el destino de una ciudad hoy recuperada para la historia.
Libros recomendados sobre Caraca y los Carpetanos
Si desea profundizar en la historia de este hallazgo y en el pasado romano de la zona, le recomendamos las siguientes obras en español:
"La ciudad romana de Caraca: Historia y territorio" – Emilio Gamo Pazos y Javier Fernández Ortea. (El libro de referencia de los directores de la excavación).
"Carpetanos: Un pueblo de la Segunda Edad del Hierro" – Gonzalo Ruiz Zapatero y Mar Zarzalejos Prieto. (Un análisis exhaustivo sobre la cultura indígena previa a la llegada de Roma).
"La romanización de la meseta oriental" – Manuel Bendala Galán. (Una visión general de cómo Roma transformó el interior peninsular).
"El Tesoro de Driebes" – Catálogo de la exposición del Museo Arqueológico Nacional. (Detalles sobre el hallazgo de plata de 1945).
"Arquitectura y urbanismo en la Hispania romana" – Varios autores. (Para contextualizar el foro y las termas de Caraca dentro del imperio).






Reconstrucción de cómo pudo ser la ciudad romana de Caraca. Obra de Miguel Zorita para la exposición "Caraca, la ciudad perdida" (Museo de Guadalajara).
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Foto tomada de las ruinas de la Ermita de la Virgen de la Muela, debajo de ellas esta la ciudad descubierta. Camuskendar. Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International license.




