Constancio III y el renacer militar del Imperio Romano

Constancio III surge en el siglo V como el salvador inesperado de un Imperio Romano de Occidente agonizante. Tras el traumático saqueo de Roma en el año 410, este rudo soldado de Iliria tomó las riendas del ejército para restaurar el orden en una Galia fragmentada por usurpadores y tribus bárbaras. Con una mezcla de pragmatismo militar y astucia política, no solo pacificó las provincias, sino que se integró en la dinastía imperial al casarse con Gala Placidia. Su breve pero intenso mandato representó el último suspiro de estabilidad antes del colapso definitivo, consolidándose como un gigante histórico injustamente olvidado.

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tio bolas

2/18/20268 min read

El crepúsculo de Occidente: Un escenario de caos

Para comprender la magnitud de la figura de Constancio III, es imperativo sumergirse en el lodazal geopolítico que era el Imperio Romano de Occidente a principios del siglo V. No estamos ante la Roma de mármol de Augusto, sino ante una entidad política que se desangraba por múltiples heridas abiertas.

En el año 406, el Rin se congeló. Este evento climático, aparentemente trivial, permitió que una coalición masiva de vándalos, suevos y alanos cruzara la frontera natural del Imperio, arrasando la Galia sin encontrar una resistencia coordinada. Mientras tanto, en Britania, el ejército, sintiéndose abandonado por la corte de Rávena, comenzó a proclamar emperadores a un ritmo frenético: Marco, Graciano y, finalmente, Constantino III, quien cruzó al continente para intentar reclamar el trono.

La caída de Estilicón en el 408 —ejecutado por orden de un paranoico Honorio— dejó al Imperio sin su mejor estratega. La consecuencia inmediata fue el Saqueo de Roma en el 410 por los visigodos de Alarico. El mundo antiguo estaba en shock. El prestigio de Roma se había evaporado y sus provincias eran un tablero de ajedrez donde generales ambiciosos y reyes bárbaros movían sus piezas a su antojo. En este vacío de autoridad, donde la legitimidad se medía por la capacidad de alimentar a las tropas, aparece Flavio Constancio.

El ascenso de un soldado de Naissus

Constancio no nació entre sedas. Era un nativo de Naissus (la actual Niš, en Serbia), en la región de Iliria. Al igual que Claudio el Gótico, Aureliano o Diocleciano, formaba parte de esa estirpe de "emperadores ilirios" que, a base de disciplina y dureza, habían salvado al Imperio en el siglo III.

Su carrera militar fue meteórica. Se formó en las guerras contra los bárbaros y los rebeldes bajo el mando de Estilicón. A diferencia de muchos aristócratas romanos de la época, Constancio era un hombre que entendía el lenguaje del campamento. Sabía que un soldado no lucha por una idea abstracta de "Roma", sino por un líder que comparta sus penurias y asegure su paga.

Físicamente, era una figura imponente. Los historiadores de la época, como Olimpiodoro, destacan su mirada penetrante, sus hombros anchos y su capacidad para intimidar con la sola presencia. Sin embargo, su mayor virtud no era su fuerza física, sino su pragmatismo político. Constancio comprendió algo que a Honorio se le escapaba: para salvar el Imperio, había que ser capaz de negociar con el enemigo mientras se le mantenía a raya con la espada.

La campaña de la Galia: El fin de los usurpadores

En el año 411, Constancio fue nombrado Magister Militum (Maestro de los Soldados). Su primera misión era hercúlea: recuperar la Galia y acabar con los múltiples usurpadores que desafiaban la autoridad de Honorio.

El asedio de Arlés

Constantino III, el usurpador que había llegado desde Britania, se encontraba fuerte en Arlés. Pero Constancio demostró ser un maestro de la guerra de asedio. No se limitó a lanzar hombres contra las murallas; utilizó la logística como arma. Bloqueó las rutas de suministro y, cuando otro ejército rebelde liderado por el general Geroncio intentó intervenir, Constancio logró que las tropas de este último desertaran en masa.

La caída de Arlés no fue solo una victoria militar, fue un golpe de efecto psicológico. Constancio capturó a Constantino III y, a pesar de las promesas de seguridad, el usurpador fue ejecutado. Roma no perdonaba la traición, y Constancio era el ejecutor de esa voluntad.

Jovino y la diplomacia de las sombras

Poco después, apareció otro pretendiente al trono: Jovino, apoyado por los burgundios y los alanos. Constancio, en lugar de desgastar a sus tropas en una batalla campal, esperó. Sabía que las coaliciones de usurpadores y bárbaros eran inherentemente inestables. Utilizó a los propios visigodos, que en ese momento buscaban un nuevo hogar, para que hicieran el trabajo por él. Jovino fue capturado y ejecutado en el 413. En apenas tres años, Constancio había limpiado la Galia de competidores internos.

Los Visigodos y el factor Galla Placidia

La relación de Constancio con los visigodos es una de las tramas más fascinantes de la historia romana. Tras la muerte de Alarico, su sucesor Ataúlfo se llevó consigo a Hispania y el sur de la Galia a la hermana de Honorio, Galla Placidia, como rehén de lujo.

Ataúlfo, en un movimiento audaz, se casó con Placidia en el 414, pretendiendo fusionar la sangre real goda con la imperial romana. Para Constancio, esto era inaceptable por dos razones:

  1. Política: Un heredero de esa unión sería una amenaza directa al trono de Honorio.

  2. Personal: Constancio, según las crónicas, estaba profundamente atraído por Placidia (o al menos por el poder que su mano otorgaba).

En lugar de una guerra total que Roma no podía permitirse, Constancio aplicó un bloqueo naval feroz. Impidió que los graneros de África abastecieran a los visigodos en la Galia e Hispania. El hambre fue más efectiva que las legiones. Tras el asesinato de Ataúlfo y el breve y cruel reinado de Sigerico, el nuevo rey visigodo, Walia, se vio obligado a pactar.

A cambio de 600,000 modios de trigo, Galla Placidia fue devuelta a los romanos en el 416. Este fue el momento cumbre de la carrera de Constancio como mediador y estratega.

El matrimonio y la Dinastía Teodosiana

El 1 de enero del 417, Constancio recibió su recompensa: se casó con Galla Placidia. Aunque algunas fuentes sugieren que ella no estaba contenta con la unión (prefirió al "bárbaro" Ataúlfo frente al "rudo" Constancio), el matrimonio fue políticamente fértil. Tuvieron dos hijos: Justa Grata Honoria y el futuro Valentiniano III.

Con este matrimonio, Constancio dejaba de ser un simple general ilirio para convertirse en un miembro de la familia imperial. Era el paso previo y necesario para la púrpura. Su influencia sobre el débil Honorio era total; Constancio era, a todos los efectos, el verdadero gobernante del Imperio de Occidente.

AUREO DE CONSTANTINO III
AUREO DE CONSTANTINO III

El Foedus del 418: El nacimiento de una nueva Europa

Uno de los legados más duraderos de Constancio fue el tratado o foedus del año 418. Mediante este acuerdo, permitió que los visigodos se asentaran permanentemente en la Aquitania Segunda (en el valle del Garona, con capital en Tolosa).

¿Por qué fue revolucionario?

  • Reconocimiento de la realidad: Constancio admitió que Roma ya no podía expulsar a los bárbaros por la fuerza.

  • Subcontratación de la defensa: A cambio de tierras, los visigodos debían actuar como foederati (federados), defendiendo el Imperio contra otros bárbaros y contra las revueltas campesinas (bagaudas).

  • Estabilidad administrativa: El edicto del 418 también creó una asamblea anual en Arlés para los notables de la Galia, intentando mantener la cohesión de la aristocracia terrateniente con el gobierno central.

Este modelo de "reino dentro del imperio" marcaría el camino hacia la formación de las naciones europeas medievales.

El ascenso a Augusto y el conflicto con Oriente

El 8 de febrero del 421, Honorio finalmente elevó a Constancio al rango de Augusto. Por fin, el soldado de Naissus era oficialmente emperador. Sin embargo, su reinado fue amargo desde el primer día.

El Imperio Romano de Oriente, con sede en Constantinopla y gobernado por Teodosio II, se negó a reconocer a Constancio. Para la refinada corte oriental, Constancio era un usurpador de facto, un militar que había forzado su entrada en la familia imperial. Esta falta de reconocimiento enfureció a Constancio, quien llegó a preparar una flota para invadir Oriente y exigir su legitimidad por las armas.

La tensión entre las dos mitades del Imperio nunca había sido tan alta. Irónicamente, el hombre que había dedicado su vida a unir y pacificar Occidente estaba a punto de provocar la guerra civil definitiva entre Roma y Constantinopla.

Muerte y ocaso de una esperanza

El destino intervino antes que las legiones. En septiembre del 421, tras solo siete meses de reinado oficial, Constancio III murió repentinamente. Las crónicas hablan de una enfermedad pulmonar (posiblemente pleuresía) agravada por el estrés de la corte. Dicen que en sus últimos días, Constancio añoraba la vida sencilla del campamento militar, quejándose de las asfixiantes formalidades del protocolo imperial que, según él, le estaban quitando la vida.

Su muerte dejó un vacío de poder catastrófico. Honorio, sin su "brazo derecho", comenzó a desconfiar de su propia hermana, Galla Placidia, lo que la obligó a huir a Constantinopla con sus hijos. El Imperio de Occidente perdió al único hombre que tenía la capacidad de gestionar simultáneamente la diplomacia bárbara y la administración romana.

Evaluación histórica: ¿Pudo Constancio haber salvado Roma?

La historiografía moderna suele preguntarse: ¿Qué hubiera pasado si Constancio III hubiera vivido veinte años más?

  1. Estabilidad Dinástica: Habría supervisado la transición de poder a su hijo Valentiniano III, evitando las guerras civiles de la década de 420.

  2. Control de los Bárbaros: Bajo su mando, el sistema de federados en la Galia podría haberse consolidado de manera más controlada, evitando que los vándalos cruzaran a África en el 429 (un evento que sentenció a Roma al privarla de sus ingresos fiscales).

  3. Renacimiento del Ejército: Constancio estaba reconstruyendo las unidades de comitatenses. Su muerte detuvo este proceso de profesionalización.

Constancio III fue el puente entre el mundo clásico de los generales romanos y el mundo medieval de los señores de la guerra. Fue un hombre de transición que, con recursos limitados, logró proezas logísticas admirables.

Tabla Cronológica de Constancio III

AñoEvento PrincipalRepercusión411

Nombramiento como Magister Militum Inicio de la restauración del orden en la Galia.

411Caída de Constantino III en Arlés Eliminación de la mayor amenaza interna.

413Ejecución del usurpador Jovino Pacificación definitiva de las provincias galas.

415Bloqueo naval a los visigodos El hambre obliga a los bárbaros a negociar.

416Regreso de Galla Placidia Triunfo diplomático y legitimación dinástica.

417Matrimonio con Galla Placidia Constancio entra formalmente en la familia imperial.

418Tratado de Aquitania Creación del primer reino federado estable.

421Proclamación como Augusto Cúspide de su carrera y conflicto con Oriente.

421Muerte en Rávena Fin de la última gran oportunidad de estabilización.

Libros recomendados para profundizar (en español)

Para aquellos que deseen explorar más a fondo este periodo de "otoño romano", estas obras son fundamentales:

  • "La caída del Imperio Romano" de Peter Heather: Un análisis exhaustivo sobre cómo los bárbaros y los errores internos destruyeron el sistema romano. Constancio III ocupa un lugar central en sus capítulos intermedios.

  • "Galla Placidia: La emperatriz romana que gobernó el mundo" de Mary Nickson: Aunque se centra en su esposa, el libro detalla maravillosamente la dinámica de poder en la corte de Rávena durante el ascenso de Constancio.

  • "Historia de las invasiones bárbaras" de Hans-Joachim Diesner: Un texto clásico que explica el contexto de los pueblos con los que Constancio tuvo que negociar y luchar.

  • "Breve historia de la caída del Imperio Romano" de José Soto Chica: Una obra reciente y muy dinámica que pone en valor la figura de los generales ilirios del siglo V.

  • "El fin del Imperio Romano" de Christopher Kelly: Ideal para entender la división entre la corte de Oriente (Constantinopla) y la de Occidente (Rávena) que tanto afectó al reinado de Constancio.

Labarum del usurpador Constantino III, reconstruido a partir de monedas. Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International.

Constantino III (usurpador)|Constantino III. 407-411 d.C. AR Siliqua (1,86 gm). Grupo Numismático Clásico, Inc. http://www.cngcoins.com. licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported. Creative Commons Attribution-Share Alike 2.5 Generic.